Ninguna multinacional tiene tantas sucursales, ninguna empresa engloba tanto personal a su cargo y ningún holding ha podido sacar al mercado un producto más rentable. Jamás ha existido un negocio tan beneficioso y duradero a pesar de haber demostrado con el paso del tiempo estar tan radicalmente equivocado en sus afirmaciones. Es el sueño dorado de cualquier empresario: crecer sin límite sin que ninguno de tus errores detenga tu prosperidad.
El trascurrir de los siglos, el avance del conocimiento o el descubrimiento de toda una pléyade de evidencias en su contra apenas han servido para arañar levemente el descompensado poder que aún ostenta la religión si tenemos en cuenta el total de ocasiones que ha errado en sus convicciones. Al parecer somos tremendamente comprensivos con los errores divinos mientras que cargamos de inmediato la bayoneta con los deslices humanos.
Y el truco de esta asombrosa longevidad y rentabilidad es simple, laborioso sí, pero simple... convencer al personal de que existen dos realidades: la terrenal y la celestial. Lo físico y lo metafísico. El conocimiento humano, racional, deductivo, científico de todo lo que te rodea, y los misteriosos e insondables caminos del Señor. Mi reino no es de este mundo, decía la segunda de las tres partes unitarias del mayor pleonasmo inventado por el hombre.
Un ímprobo y continuado trabajo que, llevado a cabo durante algunos milenios, nos presenta un cosmos roto, quebrado, partido en dos, en el que una mitad es observable, tangible, medible y finalmente comprensible, mientras que la otra mitad, revelada desde un trono superior, tan solo existe mediante el esforzado empeño de creer en ella.
A esta tozudez en ignorar las evidencias, a ese costoso empecinamiento en olvidar la realidad, a esa tenaz obstinación en pasar por alto el conjunto de conocimientos, experiencias y datos del mundo real, es a lo que algunos ensalzan y llaman fe. Un empeño que en ocasiones roza la cabezonería y que, inexplicablemente, se ha conseguido vestir de virtud... cuanto más olvidas lo abrumadoramente improbable que es esa realidad divina, más virtuoso eres.
Una herramienta poderosa capaz de convencer a tíos grandes como camiones de que le esperan ríos de leche y miel a su llegada al paraíso. Una venda en los ojos que te invita a obviar esos pequeños inconvenientes que presenta lo que algunos llamamos realidad, con la promesa de grandes intereses en "preferentes" a cobrar cuando llegues al cielo.
No seré yo quien juzgue a cada cual su capacidad de endeudarse en esta vida para cobrar los réditos de su rendición terrenal en una más que improbable secuela rodeado de nubes blancas cual queso philadelphia y querubines de hermosos carrillos tocando arpas. Allá cada cual con sus creencias irracionales y su derecho a dirigir su vida personal de acuerdo con las rancias normas de unos pastores nómadas de hace tres milenios.
Sin embargo, el lio se monta cuando una religión no sólo se contenta con invitarte a ignorar el mundo real sino que, dando un paso al frente, se presenta voluntaria para explicártelo.
Es aquí cuando aparecen absurdos elefantes sosteniendo mundos planos sobre infinitas tortugas, jerarquías de ángeles y arcángeles luchando con espadas de fuego, hombres creados con barro y mujeres sacadas de costillas ajenas.
Una sabiduría divina que, revelada mediante ciencia infusa, desciende del Olimpo para explicar y ordenar el mundo humano pero que, a poco que se piense, descansa sobre unas bases realmente endebles. Tras adjetivos tan sonoros como ubicuo, omnisciente, omnipotente, se esconde un gigante con pies de barro. Un débil equilibrio de naipes que se viene abajo, no ya con un simple soplido, sino a veces con una sola mirada.
Castillos que se derrumban al mirarlos.
Una mirada curiosa, para muchos impertinentemente curiosa. Una mirada reflexiva y crítica hacia lo que nos rodea. Una mirada como la de James Hutton, el geólogo que derrumbó el milenario mito de la creación solamente observando unas piedras.
Dejar la mente despierta, paciencia y algunas llagas en el culo, producidas por la silla de montar tras muchos kilómetros a caballo desde su granja hasta Siccar Point, fue lo único que el escocés necesitó para desmontar las verdades reveladas del libro sagrado.
No es muy difícil derribar este castillo divino. No requiere tener una mente privilegiada, no hace falta ser experto en física cuántica, ni siquiera es obligatorio saber mucho sobre ciencia. Tan sólo es necesaria la voluntad de hacerse preguntas, algo intrínsecamente contrario a lo que significa la fe.
Algo tan sencillo y a la vez tan imposible para muchos que, a pesar de ver caer tanta arquitectura construida en el aire, se obstinan en seguir haciendo suyas las palabras que el Papa León XIII anunciaba a los cuatro vientos en 1893:
Todos estos libros que la Iglesia considera sagrados y canónicos fueron escritos con la inspiración del Espíritu Santo. Y no admitimos la existencia de errores en ellos porque la inspiración divina excluye por sí misma todo error, además de ser cuestión necesaria pues Dios es la Verdad Suprema y es incapaz de enseñar error alguno.
Esta aplastante seguridad con la que se mostraba la Iglesia a finales del siglo XIX no era más que la respuesta a un enemigo desconocido para ellos y que a estas alturas ya era casi imparable: los movimientos científicos, materialistas y racionalistas que habían surgido dos siglos antes con naturalistas como Lamarck, Darwin, Wallace o Linneo; una amenaza que posteriormente se vio aumentada con el nacimiento de figuras claramente enfrentadas a sus postulados más generales como Holbach, Diderot, de La Mettrie o Laplace, y finalmente empeorada con personajes directamente atacantes como Feuerbach, Engels, Nietzche o Marx.
El camino iniciado por los naturalistas se enfrentaba (muchas veces sin querer, como en el caso de Darwin) a los férreos dogmas de la religión, y en estos momentos las altas esferas eclesiales se encontraban con un adversario con el que no contaban: la realidad desvelada desde un incipiente método científico.
Hasta este momento la Iglesia había tenido numerosos enemigos. Herejías que no aceptaban su camino pero que no invalidaban la acción de dios en el mundo. Representaban solamente divergencias puntuales a las que en la mayoría de los casos se podía hacer frente con los métodos medievales que tan buenos resultados habían ofrecido desde 1184.
Pero esto era diferente. El nuevo enemigo no buscaba la escisión como lo hicieron antaño arrianos, albigenses, luteranos, jansenistas, pelagianistas y un largo y herético etcétera; ahora se enfrentaban al mundo real, un mundo nuevo y contrario a lo escrito en las ya desgastadas y milenarias hojas sagradas... un mundo heliocéntrico por obra y gracia de Copérnico, observable a través del telescopio por el que se atrevió a mirar por primera vez Galileo, antigüo mediante la formación geológica de Hutton, cambiante y en constante evolución por los viajes de Wallace y Darwin.
Las cómodas respuestas a las grandes incógnitas del hombre, que descansaban hasta entonces en la siempre socorrida palabra de dios, comenzaban a tambalearse por culpa de corrientes de pensamientto que se alejaban de los insondables caminos divinos y comenzaban a encontrar soluciones basadas en algo peligroso: las teorías, los datos, la desnuda evidencia en forma de fósiles, de piedras, de números, de fórmulas y ecuaciones que se adecuaban a la realidad... la puñetera realidad.
La postura de la Iglesia tuvo que ser modificada... los tiempos de la inquisición habían pasado y lo de quemar herejes ya no estaba de moda. Ante el ataque de la ciencia, la lógica y la evidencia, el paso que se eligió fue el de excomulgar y reafirmar. Excomunión para el modernismo teológico y contundente afirmación de los principios divinos revelados en los sagrados textos.
Son tan sólidos los principios de la fe católica y tan en armonía con las exigencias de la lógica, que son más que suficientes para convencer al entendimiento más exigente y a la voluntad más rebelde y obstinada.
(Encíclica Aeterni Patris)
Frente a la razón y el avance de las causas materiales del mundo, la Iglesia se mantuvo durante varios siglos en sus trece sin mover ni un ápice sus postulados a pesar de los nuevos descubrimientos y teorías científicas.
Una terquedad y estancamiento postular que se saldó con numerosos ridículos como el de aceptar que Galileo tenía razón en el sonrojante año 1982, y después de haber estado debatiéndolo desde 1979.
Para ir más allá de esta toma de posición del Concilio, deseo que teólogos, sabios e historiadores, animados de espíritu de colaboración sincera, examinar a fondo el caso de Galileo y, reconociendo lealmente los desaciertos vengan de 1a parte que vinieren, hagan desaparecer los recelos que aquel asunto todavía suscita en muchos espíritus contra la concordia provechosa entre ciencia y fe, entre Iglesia y mundo. Doy todo mi apoyo a esta tarea, que podrá hacer honor a la verdad de la fe y de la ciencia y abrir la puerta a futuras colaboraciones.
Sin embargo, estas tardías concesiones a la racionalidad y a la ciencia, no son más que parodias de sí mismas puesto que van seguidas de los mismos dogmas milenarios insertos en los escritos sagrados. No hay razonamiento posterior, se quedan en la superficie... decir (en 1982) que probablemente Galileo tenía razón, que se pasaron un pelín con el astrónomo de Pisa y que la Tierra parece que finalmente gira alrededor del Sol, nunca fue acompañado de una mirada crítica hacia otras posibles fallas en sus creencias.
Supongamos que pudiésemos revivir a un cristiano culto del siglo XIV. Demostraría ser un completo ignorante en todo lo que no fuesen asuntos de su fe. Todo lo que creyese saber de geografía, astronomía o medicina avergonzaría hasta a un niño, pero sabría a la perfección más o menos todo lo hoy se sigue afirmando de dios.
La moderación religiosa de las últimas décadas no es más que una nueva estrategia, un nuevo paso defensivo ante la apisonadora en la que se ha convertido el avance del conocimiento humano.
Moderación, adaptación, reducción.
Durante la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin en febrero de 2009 tuve la suerte de asistir a un ciclo de conferencias sobre el naturalista británico en la Biblioteca de la Junta en Granada. En una de estas charlas, perdón pero no recuerdo el su nombre, el conferenciante hizo una breve referencia a los creacionistas (en un sentido amplio de la palabra) diciendo que, irónicamente, es uno de los colectivos que más ha evolucionado en los últimos tiempos.
Siendo sinceros, mantener con la categórica firmeza de León XIII hace algo más de un siglo los postulados religiosos sobre el origen del universo, de la tierra o del hombre, se hace hoy más que imposible. La llegada del hombre a la Luna, los telescopios espaciales, las sondas orbitando Saturno, el diabólico invento de internet o la mecánica cuántica funcionando frente a tus narices en unos aparatitos mágicos propiedad de un nuevo aunque también santificado Job, convierten hoy en día en insostenibles las antiguas y trasnochadas afirmaciones mitológicas de las religiones.
Explicar el Universo con herramientas de la Edad de Piedra se ha convertido en un serio problema para los antaño sabios doctores de la Iglesia que se han visto vapuleados por esos incómodos señores de bata blanca que andan de aquí a allá colisionando partículas, desencriptando el código de nuestros genes, escrutando los primeros segundos del Universo... empeñados en la desagradable tarea de abrir la cripta misteriosa de las respuestas y fisgonear en las tripas del arbol del conocimiento... aquello que primero se nos prohibió.
Y ¿qué hacer ante esta avalancha? Cambiar de nuevo nuestras trincheras, hermano. La Iglesia vuelve a modificar sus planteamientos y la estrategia ahora es moderación, adaptación y reducción.
No se puede hacer mucho contra algo que funciona. Lo de curar enfermedades, desarrollar aparatos capaces de hacer volar a la gente, comunicarnos inalámbricamente desde los más recónditos lugares o construir cristales antibalas para proteger al Santo Padre, son cosas que, lo quieras o no, se han demostrado más efectivas que rezar seis padrenuestros... no hay otra solución que moderar las afirmaciones divinas, modular la palabra de dios, hacerla más suave y hacer hincapié en el lado espiritual... la batalla por el mundo real está perdida, aprovechemos los milenios de experiencia y buen trabajo realizado y vendamos la otra parte del cosmos que durante todo este tiempo hemos inventado.
Moderación. Ya casi nadie puede creer en un Cosmos creado en seis días, en un hombre modelado en barro, en ángeles llevándose en volandas hacia el cielo a ... La posición de "esto es la Verdad Absoluta" que rotundamente afirmaba el Papa de finales del siglo XIX se ha ido suavizando y lo que antes era literal e imposible de contener error, ahora son ejemplos aproximados y metáforas de las que aprender una idea.
Adaptación. La Iglesia se ha enfrentado a todas las ideas científicas que suponían una mínima duda a sus intereses pero ha saltado de alegría adoptando como propias las que le beneficiaban.
Si las hipótesis científicas se oponen directa o indirectamente a la doctrina revelada por Dios, entonces sus postulados no pueden admitirse en modo alguno.
El ejemplo más claro y reciente fue la invitación a Stephen Hawking por parte del Vaticano para que les explicara con más detenimiento el Big Bang... evidentemente, la existencia de una teoría así es vista con buenos ojos ya que pone un inicio al Universo que puede ser maleable e interpretable como un acto de creación... perdón, de Creación.
De esta curiosa evolución en los postulados religiosos han surgido numerosas ramificaciones entre las que destaca la del diseño inteligente.
La cuestión, como no podía ser de otra manera, es simple. Se evita un enfrentamiento con la ciencia y se afirma que tras los descubrimientos y avances se encuentra un creador divino. El ejemplo del relojero al que Dawkins hace referencia en su libro es el más común, pero existen otros similares como el arquitecto o el pintor.
A Dios no lo podemos ver, ciertamente, con los ojos del cuerpo, pero sí podemos contemplar sus obras. Así como por vista de un cuadro deducimos la existencia del pintor, cuya es la obra -puesto que la existencia del efecto supone la existencia de la causa que lo produjo-, así también podemos remontarnos de los seres creados al Creador, causa primera de todo cuanto existe.
Un argumento largamente utilizado, el ejemplo de arriba corresponde a un texto de principios del siglo XX, y que se adapta a la perfección a los nuevos retos que la ciencia suponía para la religión.
Reducción. El saber que un conocimiento total, completo y absoluto de este Universo y las leyes que lo rigen es imposible por muy avanzada que sea nuestra ciencia, representa una gran oportunidad para insertar a dios en las lagunas que van quedando.
Es lo que se ha denominado "God of the gaps", el dios de las rendijas, la última y más peligrosa de las estrategias teológicas: Allí donde no llega la ciencia, allí se encuentra dios.
El dios de las pequeñas rendijas.
Entre ataques velados a la soberbia de la ciencia, despunta esta corriente de pensamiento religioso que aprovecha las rendijas y huecos del conocimiento humano para colar la existencia de su ser divino.
El ejemplo más claro de este dios tras las rendijas de la ciencia lo hemos visto hace apenas unas semanas cuando, tras el descubrimiento del bosón de Higgs, el canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano declaraba que "detrás de la partícula divina se encuentra dios".
Es una estrategia interesante puesto que siempre se podrá colocar una mano divina tras cualquier descubrimiento científico. Detrás de la evolución se puede insertar una presencia invisible que la guía de acuerdo con un diseño inteligente, detrás de cada minúscula partícula acelerada, colisionada y finalmente descubierta siempre se podrá situar un ente sagrado que la creó en un principio.
No obstante, y como adelanté hace unos párrafos, es una estrategia peligrosa pues hace cada vez más pequeño al dios que antes era omnipresente, eterno y todopoderoso.
Depender del avance de la ciencia y la razón para ir colando a dios en las rendijas del conocimiento que vayan quedando, no es buena idea. Como un pequeño duende que se esconde entre los huecos que permanecen a oscuras, apartado de la curiosa luz de esos incómodos hombres de bata blanca, como un ratón acorralado que, escurridizo, se va ocultando como puede en los agujeros que van quedando libres...
El "God of the gaps" es un dios oscuro y resbaladizo, que va saltando de hueco en hueco al ritmo impuesto por la inexorable marcha del conocimiento, un dios acorralado y huidizo al que solo le queda refugiarse en las lagunas de la ciencia, en la ignorancia presente pero condenado a volver a saltar cuando esa ignorancia se convierta en descubrimiento.
Si te ha gustado lo mejor que debes hacer es ir a su blog/pagina.*****En mi blog no puedes dejar comentarios , pero si en el del autor. ********HA ENTRADO EN el BLOG/ARCHIVO de VRedondoF. Soy un EMPRESARIO JUBILADO que me limito al ARCHIVO de lo que me voy encontrando "EN LA NUBE" y me parece interesante. Lo intento hacer de una forma ordenada/organizada mediante los blogs gratuitos de Blogger. Utilizo el sistema COPIAR/PEGAR, luego lo archivo. ( Solo lo INTERESANTE según mi criterio). Tengo una serie de familiares/ amigos/ conocidos (yo le llamo "LA PEÑA") que me animan a que se los archive para leerlo ellos después. Los artículos que COPIO Y PEGO EN MI ARCHIVO o RECOPILACIÓN (cada uno que le llame como quiera) , contienen opiniones con las que yo puedo o no, estar de acuerdo. ******** Cuando incorporo MI OPINIÓN, la identifico CLARAMENTE, con la única pretensión de DIFERENCIARLA del articulo original. ***** Mi correo electrónico es vredondof (arroba) gmail.com por si quieres que publique algo o hacer algún comentario.*****Por favor! Si te ha molestado el que yo haya publicado algún artículo o fotografía tuya, ponte en contacto conmigo (vredondof - arroba - gmail.com ) para solucionarlo o retirarlo
-- Publicado por VRedondoF para RFP el 9/06/2012 04:30:00 a.m.
24.- #19
por alusiones Sea side. hay un refran muy antiguo que utilizabab mucho mi Padre que dice "el que se pica ajos come" ,
Por favor no se de por aludido, aun sigo manejando la frase de Machado de que en España de 10 cabezas nueve embisten y solo una piensa" ... pues nada que Ustred es esa una .. y asi quede agusto.
No siento culpa por una persona, siento culpa por la SITUACION, de sentirme culpable ya me llega con sertirlo de mis 4 hijos ...
En fin que a mis 65 años me siento COCULPABLE Y CORRESPONSABLE de la situacion social que tenemos.
Em cuanto a lo de la blasfemia.
hostia, u hostias.
3. f. vulg. malson. Golpe, trastazo, bofetada.
1. interjs. vulgs. Denotan sorpresa, asombro, admiración, etc.
y
hostia
f. Hoja redonda y delgada de pan ázimo que el sacerdote consagra en la misa para el sacramento de la comunión.
vulg. Golpe fuerte:
se ha dado una hostia con la moto.
¡hostia! interj. vulg. Exclamación que indica sorpresa, asombro, disgusto o admiración, generalmente:
¡hostia, qué susto me has dado!.
Si ha usted le ofende ...ùes la cambio por PORRAZO.
Le agradecere me indique si he utilizado alguna palabra mal o tengo alguna falta.
9.- Critica que creo que pone demasiada responsabilidad en los jovenes. Lo siento estoy harta de este e
Este sistema es una basura. Llevo currando ya cuatro años, me suben el IRPF, el IVA me confiscan parte de un salario para una pensión que no cobraré, a menos que trabaje hasta los 80 a este paso, una sanidad insostenible...
Sigo currando para ganarme la vida, pero cada vez tengo más ganas de coger la maleta, y me da rabia porque adoro España Pero sabe qué? Que como una gran parte de las jóvenes cabecitas pensantes hagamos eso tienen un p*to problema, muy gordo. A ver quién curra para pagar sus pensiones cuando quieran jubilarse.. Quién va a producir?
Sabe lo que significa que, a una persona que tiene en España una beca de tesis, y a la que llaman para participar en cursos en Londres se la quitan de la noche a la mañana?
Que este país no sabe valorar el talento que tiene, así que huye, huye como alma que lleva el diablo.
Y no me venda la moto de que su generación se dejó la piel, cuando empezaron a currar ya existía la democracia, nuestros abuelos, fueron lo que levantaron el país.
¿Qué mundo nos han dejado ustedes? Asuman su parte de culpa
19.- #18 Desde mi incultura juvenil y falta total de ganas de pensar, no sabía que se podía sentir culpa por una persona, pensaba que era sólo por un acto o una situación que se ha provocado...
Enfin...
La blasfemia que sugiere le quedará a sus nietos si son tan necios como para quedarse a verlo.
No hace falta que me de la razón, en este caso, embisto, embisto como un toro, como un búfalo, tal y como había comentado antes este artículo me ha encendido.
Sobre el uso de las palabras la verdad que agradezco que utilice porrazo. Consciente de que todo el mundo maldice, escribiendo sea más fácil evitarlo tal vez..
No le discutiría su estilo más allá de lo comentado, pero ya que lo pregunta, "ázimo" se escribe ácimo.
No deberíamos enredarnos en estas discusiones... Sería mejor que nos diesen consejos útiles, que más sabe el diablo por viejo que por diablo y no recriminar, esa es la esencia de lo que quería decir.
Normalmente escribo esa blasfemia de una forma especial, y lo hago asi OSTHYA para que quede muy claro que no es la misma.
Es que OSTHYA transmite MUY MUY ESACTAMENTE lo que quiero decir.
No pude seguir antes por espacio , pero no me extraña de mis faltas, empece a trabajar a los 15 años y bastantes pocas cometo; en cualquier caso y en ácimo que me rectifica, la copie y la pegue , "usease" que soy solo CORRESPONSABLE.
En cuanto a que es mujer, pues CHICA TENIA QUE SER, tengo tres hijos y 1 hija, le aseguro que ninguno de mis tres hijos se hubiera molestado en ... nada ... mi hija que es UNA PELEONA igual que usted ... estariamos toda la tarde con el rifi rafe .
Por cierto en esto de la juventud , yo haria una matizacion.
Mentalmente siempre me refiero al MASCULINO , las chicas acabaran controlando el mundo ... ¡¡ OJALÄ !!. Tengo 4 nietos , 3 niños y 1 niña y la niña les da sopas con onda a sus primos ... en todo ..
El siglo XXI es el siglo en el que volvera el MATRIARCADO .. [y yo que lo vea.]
Sirva de ejemplo que mi "aguela" Epifánia [ bien puesto] que saco a 9 hijos adelante, haya por el ... decia de mi "aguelo"[ su marido]
ALTO Y GUAPO ...pero flojo
27.- #25
Vienen de anterior .
me quede sin espacio ...
No me asombra que este usted de "mala leche", hago mis pinitos en esto de escribir [la ignorancia es muy atrevida] y tengo unos blog ... mire lo que pongo en este .... [Q..V] ABANDONA TODA ESPERANZA .. [perdone por el cuerpazo de chabala que he puesto ... pero es que llama mas ...].
Personalmente estoy muy preocupado por mis hijos los tengo desde 40 hasta 26 y los cuatro tienen problemas, son empresarios y autonomos y la verdad es que "ESTAMOS TODOS ACOJONADOS".
En fin, yo en 50 años nunca la habia visto TAM GORDA, y es que es para esta MUY PREOCUPADO, son 50 años moviendome y veo en todo el MUNDO UNA IMPOTENCIA ... pero es que ESTOS GOLFOS DEL PPSOE nos han JODIDO BIEN JODIDOS ...
¡¡¡PERDON !!
*
*
Las revoluciones son provocadas por ideas jóvenes, jóvenes con ideas, viejas ideas desvirgadas o todavía sin acanallar, que regurgitan mentes que desean mantenerse lozanas y frescas.
Por los escasos especímenes que reniegan de la complacencia, que se resisten a que se les pudra mezquinamente el intelecto a base de ideas preconcebidas o cascajo ideológico, trascendental o espiritual, que de eso abunda en este estercolero terrenal y no solo mediático.
Jóvenes viejos o viejos jóvenes con ganas de cambiar el mundo, hacerlo mejor y más limpio, aunque a menudo el resultado rechine e incluso despeñe a poblaciones enteras en sangre, en los infiernos del caos durante un tiempo, para emerger otra vez con renovada vitalidad y vigorosos ideales.
Las sufrieron los franceses, donde la Ilustración dio paso al terror y la guillotina, la posterior desolación en toda Europa, a manos de un pequeño iluminado. Quedó algún poso y unas pocas ideas aprovechables, como el código de Napoleón o la Enciclopedia, que dignificó algo al corso triturador y enceró en gloria a algunos filósofos desenjundiados.
En toda Europa hubo durante el siglo XIX infinidad de revoluciones a cargo de las generaciones que iban pidiendo paso, descontentas con el siempre injusto mundo que les tocaba vivir. Alumbraron ciencia, literatura, progreso, bienestar, arte.
Culminaron con la Revolución Rusa. Sueño de todo joven de bien de la época que, pretendiendo acabar con la pobreza y la servidumbre zarista, acabó convertida en la mayor pesadilla del siglo XX junto con el antagónico pero, en el fondo, calco fascista.
Escritores e intelectuales modernos jalearon tales aberraciones durante casi un siglo, exceptuando unas pocas mentes preclaras, afortunadamente atormentadas o controvertidas. Como las de Albert Camus, George Orwell y unos cuantos por aquí, como Chaves Nogales y tantos otros miembros de la virtuosa tercera España, presta a volver a emerger si la providencia la apadrinara y la mediocridad patria no lo impidiera.
Al ser humano no le ha gustado conformarse con su destino. Mejorar, o al menos intentarlo, ha sido una constante a lo largo de la historia, asumiendo que en el interregno a veces se produciría caos, violencia o incluso más injusticia.
El imperio de Occidente ya solo produce gentes que…
Desgraciadamente, esta etapa gloriosa de la evolución del homo-sapiens ha finalizado, al menos en el opulento Occidente quebrado. Las generaciones que piden el relevo lo hacen desde el sofá, con el mando a distancia, no sea que se agoten con el ímprobo esfuerzo. Han nacido nada más que con derechos. El destino de los papás, y de toda la sociedad, es complacer sus traumas, necesidades y caprichos.
Rememoramos con la ayuda de Internet, o a causa suya, la caída del Imperio Romano, la desintegración del griego saber, nuestros ancestros, obsesiones y melodramas. Los entrópicos bárbaros siguen acechando envueltos entre perritos, hamburguesas y ojos rasgados, entrecruzados en su siniestro galopar hacia ninguna parte.
Antes de comenzar esta crisis higiénica e indispensable, que esperemos obligue a dignificar este consumista y depredador andar errante, un experto en marketing de automoción comentaba que el objetivo de los fabricantes de coches no eran los padres, sino los hijos mayores.
Según él, había que abordarlos a ellos en vez de a sus progenitores porque eran vulnerables a la cadena del deseo: “lo veo, lo quiero, lo tengo”. Bastaba superar el primer eslabón y parte del segundo, lábil y huérfano de principios, para perfeccionar el tercero: la venta del coche. Crédito al señor y asunto concluido. Solo quedaba pagarlo. Siguen en ello.
… ni trabaja, ni siquiera piensa…
Transcurridos los años, los despreocupados miembros de la ‘generación ni-ni’ ven cosas y quieren artefactos, pero no pueden obtenerlos. Papá ya no puede pagarlos. No han aprendido nada. Siguen viendo y deseando lo mismo que hace un lustro. Y, si no, lloriqueo y pataleta al canto. Son solo Damocles sin espada y con obsolescente i-pod de este caduco Occidente estrellado.
¡Lástima de criaturas simples! Maldición de sociedad indolente y desnortada, de pedagogos execrables, de planes de estudio infames, de infectos másteres (horrible palabreja, la maestría no la proporciona ningún diploma) ahuecados de rigor, huérfanos de conocimiento profundo, de sensibilidad presente, de prosperidad helada.
A los nenes ya maduros se les acabará terminando la paciencia, cual niños malcriados que son. No podemos dudar que muchos de ellos escogerán el camino más rápido aunque sea el más reprobable y demencial. ¿O no?
En Londres padecieron tal generación con los disturbios de hace apenas un año. En el fondo los mocosos, aunque muchos ya hubiesen traspasado la treintena, destrozaban todo aquello a lo que no podían acceder porque papá no se lo podía comprar. Allí quemaban o rompían, aquí levitan en autocomplacencia.
… solo se queja…
Los huevones patrios se conforman con indignarse. En todos los sitios cuecen habas aunque más bien sean guisantes. Ni lo uno, ni lo otro. ¿Qué tal trabajar un poco, emprender, luchar, esforzarse, frustrarse, estrellarse? Indignarse con el vacío mental autoinfligido, con las propias carencias causadas por la sociedad, por los políticos, los progenitores, las retrógradas vanguardias simples en su simple vacuidad y yermo vacío.
Si los síntomas son preocupantes habrá que analizar las causas. ¿El exceso? ¿Tener todo gratis y a mano? ¿No necesitar más que quejarse para conseguir lo que desean? O no valorar el esfuerzo. No haber tenido jamás responsabilidades porque papá o mamá, Venus hermafrodita o Apolo ambidiestro, se lo daba todo hecho, evitando malsana frustración.
Por egoísmo de los padres, no sea que viesen a sus retoños compungidos si “sufrían” por razones nimias, aunque fuese una tarde. ¡Qué desgraciados! Los hijos. ¡Pobrecitos! Los padres.
¿Acaso no aprendieron nada de los suyos, de cómo la mayoría se ganó con sudor y esfuerzo todo lo que consiguieron? Es ese el drama. No inculcar el valor de lo efímero.
Todo se acaba o se marchita si la fortuna no se ara, si la razón no se abona, si no se riega el intelecto cada día. Sea la sensibilidad, la imaginación, el cerebro, la valía, el sustento, la riqueza, el alma, la suerte y hasta la vida.
Difícil es crear. Más fácil es mantener. Pero incluso lo pretendidamente perenne se diluye si no lo cuidamos. Eso es lo que está pasando con la educación, entendida no como una acumulación de saberes más o menos útiles para la sociedad, de destrezas o aptitudes para producir más y contaminar mejor.
Sino como un permanente deseo de aprender, de asimilar, de gozar; de alimentar el raciocinio, la belleza efímera, la curiosidad infinita, la vitalidad esforzada, la capacidad de forjar; de fomentar una actitud positiva hacia la vida, aunque a menudo se vuelva añorado, y el amenazante futuro, que podría ser brillante; de respeto a todos, nuestros semejantes y los que no lo son; de enriquecer el entorno con la exaltación, la protección de la armonía virtuosa, la cultura andrógina, la naturaleza doblegada, el planeta exprimido, la diversidad agotada.
Bastantes chistes nos cuentan cada día políticos y druidas supuestamente sabios en estos solares, ya enladrillada cloaca global, en la cual han alparceado el mutuo beneficio, que no es el del ciudadano. La ineducación es parte de esta chanza suicida y algún día fúnebre, que se está volviendo macabra con su inanidad.
Dicen que esta es la generación mejor preparada de la historia. Monsergas. Demasiado diploma enmarcado para tan poca sustancia, ni siquiera vívida o estimulante verdad, aunque no sea tal.
… mientras entierra saber y sabiduría
La sabiduría agoniza, la razón se pudre, el discernimiento encoge, la ilustración se difumina, la iluminación se apaga. Rectificar tal deriva existencial es necesario. No lo haremos. Esto es España. El resto de Occidente está igual de perjudicado, aunque su altivo ombligo le impida verse los pies de barro con los que se desliza hacia el inclemente muro encalado de albas calamidades: la piedra de Sísifo sigue rodando.
Oriente no está mejor. Ha asumido nuestro peor desarbolado moral. Se ha negado a aprender nada de los errores cometidos durante más de dos siglos de innovación científica y tecnológica, de Revolución Industrial y social; cien años de apenas evolución filosófica; y medio siglo con el pensamiento económico enquistado en su simpleza primigenia, matemática y floja de ínfimo alcance temporal.
Que Dios nos coja confesados si no revertimos tan triste devenir y enderezamos la decadencia que amenaza a esta entrópica sociedad, con cambio o sin cambio climático, que menudo veranito llevamos entre deshielos y sequías, por un lado, y calcinaciones arborícolas, pero sobre todo mentales y financieras, por otro.
La culpa de todo, como siempre, del empedrado.
Volvemos a la carga. Lo siento. Están a tiempo de salir corriendo
@José M. de la Viña .-A través de Apuntes de Enerconomía, José M. de la Viña, Dr. Ingeniero Naval, persigue transmitir sus experiencias y reflexiones sobre temas relacionados con la energía y el medio ambiente, sector en el que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional. Informar, promover el debate, contribuir modestamente a que los lectores puedan forjarse sus propios puntos de vista y, de esta manera, ser entre todos capaces de construir un futuro mejor.
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lábil
adj. Que resbala o se desliza fácilmente: trineo lábil.
Frágil, caduco, débil: cabello lábil.
Poco estable, poco firme en sus resoluciones: jefe lábil.
quím. [Compuesto] fácil de transformar en otro más estable: el gas natural es lábil.
George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair (Motihari, Raj Británico, 25 de junio de 1903 – Londres, Reino Unido, 21 de enero de 1950), fue un escritor y ...
Albert Camus Acerca de este sonido alˈbɛʁ kaˈmy (?·i) (Mondovi, Argelia, 7 de noviembre de 1913 - Villeblevin, Francia, 4 de enero de 1960) fue un novelista ...
Si te ha gustado lo mejor que debes hacer es ir a su blog/pagina.*****En mi blog no puedes dejar comentarios , pero si en el del autor. ********HA ENTRADO EN el BLOG/ARCHIVO de VRedondoF. Soy un EMPRESARIO JUBILADO que me limito al ARCHIVO de lo que me voy encontrando "EN LA NUBE" y me parece interesante. Lo intento hacer de una forma ordenada/organizada mediante los blogs gratuitos de Blogger. Utilizo el sistema COPIAR/PEGAR, luego lo archivo. ( Solo lo INTERESANTE según mi criterio). Tengo una serie de familiares/ amigos/ conocidos (yo le llamo "LA PEÑA") que me animan a que se los archive para leerlo ellos después. Los artículos que COPIO Y PEGO EN MI ARCHIVO o RECOPILACIÓN (cada uno que le llame como quiera) , contienen opiniones con las que yo puedo o no, estar de acuerdo. ******** Cuando incorporo MI OPINIÓN, la identifico CLARAMENTE, con la única pretensión de DIFERENCIARLA del articulo original. ***** Mi correo electrónico es vredondof (arroba) gmail.com por si quieres que publique algo o hacer algún comentario.*****Por favor! Si te ha molestado el que yo haya publicado algún artículo o fotografía tuya, ponte en contacto conmigo (vredondof - arroba - gmail.com ) para solucionarlo o retirarlo
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Publicado por VRedondoF para RFP el 9/05/2012 06:00:00 a.m.